El infierno de los créditos hipotecarios
Las tasas de las cuotas de los créditos hipotecarios en 2009 son tres veces más caras que las que se pagaban en 2005. Especialistas consultados por Hoy aseguraron que la imprevisibilidad del mercado, la falta de soluciones políticas y la carencia de leyes que regulen el tema hacen del caso una situación complicada para miles de argentinos
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Que el veranito económico que vivió la Argentina de 2003 a 2007 se ha terminado no es ninguna novedad para nadie, pero las consecuencias de la crisis financiera internacional se siguen acrecentando con el correr de los días y semanas.
Durante ese lapso, cientos de argentinos se sumergieron en el sueño de contar con la vivienda propia, y para eso pidieron créditos hipotecarios que en un momento fueron a tasa fija, y que luego pasaron a tasa variable, lo que originó cientos de inconvenientes a las personas que los sacaron.
Es así que en los últimos dos años, las cuotas de los créditos hipotecarios se han triplicado, pasando del 8 por ciento inicial al 25% actual, mientras que el costo financiero total ya ha superado largamente el 30%, causando honda preocupación en miles de argentinos que ven que de un momento a otro pueden llegar a perder su vivienda.
La maldita tasa
Miles de argentinos, confiados en la situación estable y de crecimiento que venía teniendo la Argentina en los últimos tiempos, sacaron créditos hipotecarios bajo la modalidad de tasa variable o combinada, es decir, los primeros años estables y luego la tasa se ajustaba a la situación de la economía argentina de esos momentos.
A principios del año 2005, la tasa variable era de 8,5%, ya entrado el año 2007, aquellas personas que habían tomado créditos hipotecarios estaban pagando mucho más, ya que la tasa era de 11,97%, a mediados de 2008 estaba en 16,48%, y en la actualidad se estima que está en el 22%. Si a esto le sumamos que las entidades bancarias que se rigen por la Tasa Badlar para los créditos hipotecarios está en ese nivel, y que los bancos suelen cobrar un 3% más para los créditos hipotecarios, la situación se torna preocupante para los deudores.
El doctor Jorge Agostinetti, abogado de Asuserfi (Asociación de Usuarios de Servicios Financieros), afirmó a Hoy que la tasa variable “es un mecanismo perverso que usan los bancos para defenderse de los vaivenes económicos, resultando siempre perjudicados los consumidores, que acuden de buena fe a los bancos para cumplir el sueño de tener su vivienda, y terminan enredados en estos manejos que pueden terminar con el remate de su vivienda”.
“A esto ya lo sufrimos durante los años 2002 y 2003, donde sufrimos las consecuencias de los ‘90, que terminó con el remate judicial de cientos de casas en todo el país. El Banco Central debe tomar manos en el asunto y bajar las tasas y poner un tope a las tasas de interés que no superen el 6% anual, porque sino se hace imposible de pagar para los usuarios”, señaló Agostinetti.
Por su parte, la presidenta de Asociación en Defensa de la Vivienda Familiar Bonaerense (Adevifa), Teresa Lorenti, aseveró que “desde el Gobierno nacional no hay un verdadero plan económico para este tema. La gente no tiene vivienda y necesita tener una y mantener la que tiene. Este es un manejo perverso que usan los bancos para manejar a las masas, primero en los ‘90 y ahora en 2009, donde se vuelve a sufrir el mismo problema”.
Lorenti recalcó que “para empezar, el Gobierno debería terminar con la hipoteca sobre el bien familiar y encontrar otros mecanismos para el préstamo de dinero. Las tasas variables destruyen algo que debería ser normal en cualquier país del mundo como es otorgar un préstamo hipotecario. Esto está destrozando a la gente que sacó créditos, destruyendo hogares de una forma inaudita, que el Gobierno debe parar”.
En el mismo sentido, se manifestó el titular de la Comisión Asesora en Defensa del Usuario y Consumidor (Caduc), Osvaldo Bassano, para quien “el problema es estrictamente político. El problema de las hipotecas nace por el contrato hipotecario que firma la gente. No hay forma de salir de este problema si no es a través de una ley nacional”.
En ese sentido, Bassano indicó: “El Congreso, advirtiendo lo que había pasado con los créditos que se habían tomado antes de 2002, dictó la ley hipotecaria que entra dentro de la ley de Emergencia Económica, pero lamentablemente no hay ninguna ley que regule a aquellas personas que tomaron créditos de 2003 en adelante, donde los bancos comenzaron a usar las tasas variables, creando inconvenientes serios para los argentinos”.
Un estado complicado que aqueja a miles de ciudadanos, que esperan con urgencia una solución política por parte del Gobierno nacional porque si no un escenario como el de 2001-2002, con miles de viviendas rematadas por la Justicia, parece acercarse en el futuro cercano.
Cohesion
La unión hace la fuerza
La situación para los deudores de créditos hipotecarios no es la mejor, ya que los mismos han tenido que soportar continuos aumentos en los últimos años, ha hecho que los mismos comiencen a agruparse para intentar llevar adelante esta lucha en forma conjunta.
Es así que han comenzado a proliferar diversas agrupaciones de deudores a través de internet, utilizando el popular facebook como manera de unión para que todos dejen sus experiencias y sus relatos de vida, y a través del mismo iniciar acciones en grupo.
El doctor Jorge Agostinetti, de Asuserfi (Asociación de Usuarios de Servicios Financieros), aseguró que “lo primero que deben hacer los deudores es juntarse, ya que la unión hace la fuerza. Si van todos por separado, va a ser muy difícil lograr sacarle algo de provecho a los bancos y al Gobierno nacional”.
Agostinetti expresó que la única manera “que tienen los deudores de poder llegar a tener un final en tan dramática situación que están viviendo hoy en día, es agruparse para actuar en forma conjunta, y hacerle entender a los bancos que la vivienda familiar es un bien de uso y no un bien de cambio como ellos creen”.
Por su parte, Osvaldo Bassano, presidente de la Comisión Asesora en Defensa del Usuario y Consumidor (Caduc), dijo que “para solucionar este problema es necesario que se haga todo en conjunto, es imposible que se haga teniendo a todos por separado”.
Bassano, con larga trayectoria en la defensa de los derechos de los consumidores, declaró que “la gente debe unirse para ir en contra de la actitud de los bancos, que no tienen ningún empacho en cobrar el doble de lo que deberían cobrar, perjudicando de esa manera a miles de familias argentinas con su accionar”.
Para Teresa Lorenti, titular de Adevifa, “la única manera que tienen los deudores de llevar adelante algo que pueda tener un viso de futuro, es unirse. En la Argentina hace falta que comencemos a tratarnos como humanos y nos ayudemos los unos a los otros”, expresó.
“Se deben unir para concursar con los bancos y con el Estado. Es necesario que desde el Gobierno se dé una solución política a este tema que es urgente, ya que se debe salir a ayudar a todas estas familias para que puedan crecer y salir adelante. La unión de quienes sufren este maltrato de los bancos, es fundamental para encontrarle una salida”, afirmó a Hoy Lorenti.
Todos los especialistas en este tema, señalaron en forma unánime que si los principales perjudicados por esta actitud no se cierran detrás de una idea en común y se organizan par enfrentar en forma conjunta a los bancos, reclamarle al Estado y a la Justicia, será muy difícil que se le pueda encontrar una solución a este problema.
Hoy más que nunca, el refrán popular que refiere al trabajo en equipo, como lo es “la unión hace la fuerza”, adquiere más dinamismo que nunca, y es lo que deben llevar adelante los deudores si es que quieren encontrarle remedio a tan delicado contratiempo.
Aislados legalmente
Un problema sin cobertura legal
Las tasas de interés han ido en constante aumento en los últimos años, lo que repercute en el Costo financiero total que deben abonar como cuota quienes tomaron un crédito hipotecario. A pesar de las quejas y de los planteos judiciales que se han iniciado en este sentido, no hay ninguna ley que ampare a quienes sufren este tipo de problemas, lo que hace que la solución se vea cada vez más complicada.
El abogado de Asuserfi (Asociación de Usuarios de Servicios Financieros), Jorge Agostinetti, manifestó que “no hay ninguna ley que ampare a los deudores hipotecarios en este tema. Es muy difícil para los abogados poder presentar alguna clase de planteo judicial con este problema, ya que al no haber una ley que regule el reajuste constante de tasas, es muy complicado que se falle a nuestro favor”.
Para el distinguido jurista, esto pasa “por la falta de voluntad popular, ya que nosotros tenemos también responsabilidad por no juntarnos ante el plan sistemático de saqueo de los recursos naturales, de la industria y de los intereses de la Argentina, que nos han llevado a esta situación de desprotección por parte de los ciudadanos ante situaciones de este estilo”, enfatizó Agostinetti.
En la misma sintonía se ubica el titular de la Comisión Asesora en Defensa del Usuario y Consumidor (Caduc), Osvaldo Bassano, quien en diálogo con Hoy, aseveró que “jurídicamente la situación es compleja, ya que dejó todo este tema librado al Código Civil y no hay ninguna legislación que lo regule a los créditos que se tomaron después de 2002, que fueron contratados a tasas variables a los precios de mercado”.
“El Banco Central de la República Argentina apuntó a la suba de los plazos fijos, con lo que también subieron los créditos, eso llevó a una situación inmanejable como la que ocurre ahora. Al no tener ninguna ley que regule este tema, el deudor, el usuario, se encuentra ante un estado de desprotección muy grande, que sólo puede ser corregido mediante una nueva ley que los contemple, si no la situación va a ser muy complicada para ellos en los últimos meses”, señaló Bassano.
La falta de una ley que abarque a este problema, ligado a los problemas políticos que siempre han existido respecto a esta situación en quienes manejan la política económica del país, llevaron a que esto se pueda transformar en una gran bomba de tiempo, que en caso de explotar, las esquirlas pueden llegar a muchos sectores y la economía de nuestro país tambalear nuevamente por la cuerda floja.
Reclamos
Los deudores y sus quejas
Los innumerables aumentos de las cuotas de los créditos hipotecarios trajeron aparejado que las personas que lo vienen sufriendo comenzaran a unirse y a juntarse para trabajar en conjunto.
Esto llevó al uso de las nuevas tecnologías, como internet, el chat y el facebook. En este último se formó el grupo “Tasa variable”, que fue fundamental a la hora de levantar las quejas de cientos de personas que vienen padeciendo esta situación.
Las principales quejas están vinculadas a la magnitud de los aumentos que han sufrido en sus cuotas en el término de dos años, como por ejemplo la que efectuó Carlos Juárez, de la provincia de Buenos, que sacó un crédito en un banco privado en 2006, y al comienzo la cuota era de $ 1.300, y que en enero de este año, con una tasa cercana al 21,73%, la cuota será de $ 2.300, un 80% más que la inicial, lo que motivó su indignación ante el aumento escandaloso que sufrió en su cuota.
En el mismo sentido se encuentra Carmen, una vecina de la ciudad de La Plata, que sacó un crédito en el Banco Provincia en 2006 a una tasa variable de 9,75%, y que a finales de 2008 se le fue al 18%, casi el doble de lo inicial, y lo que más la desespera es cuánto le vendrá este mes y qué cuota terminará pagando en este 2009 que recién se inicia.
Los reclamos de los deudores vienen todos en el mismo sentido, sin que hasta el momento los bancos, el Estado y la Justicia puedan brindarles una solución. Mientras tanto, ellos esperan preocupados por saber el destino final que tendrá su tan mentado sueño de poder contar con la casa propia, y que las vicisitudes de la economía amenazan con arrancárselos.(Diario Hoy de La Plata )
lunes, 12 de enero de 2009
jueves, 8 de enero de 2009
Dolar y Euro 8/01/09
El dólar cotizó hoy a 3,44 pesos para la compra y 3,47 para la venta, sin registrar cambios con relación al día anterior.El euro operó con una ligera tónica bajista a 4,60 pesos para la punta compradora y a 4,73 para la vendedora.
Para reactivar la construccion
El sector de la construcción pidió al Gobierno que financie a través de la Anses el acceso a la primera vivienda –tal como lo hizo con el plan 0 kilómetros– para impulsar la edificación privada.
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El pedido fue realizado por el titular de la Cámara Argentina de la Construcción (CAC), Carlos Wagner, quien señaló que en este 2009 el sector inmobiliario tendrá “un año neutro o con leve declinación”.
Según dijo Wagner, ante el planteo de la propuesta y las consultas del sector, el Gobierno sólo respondió que está estudiando el problema del financiamiento para la clase media, por lo que la idea no fue descartada.
Con el megaplán de obras públicas lanzado por el Ejecutivo a principios de diciembre, que contempla la inversión de $111 mil millones hasta 2011, el sector de la construcción prevé incorporar 100 mil trabajadores.
De todas maneras, la CAC insiste con su preocupación por el freno que sufrió la construcción privada, que registró una caída del 5% en materia de empleo durante el año pasado y pide al gobierno que intervenga.
“Al no haber créditos hipotecarios, la demanda de construcción privada es altamente especulativa, y nosotros queremos una inversión genuina”, aseguró Wagner. El reclamo llegó luego de que la financiación con fondos de la Anses para la compra de heladeras se agotara en sólo un fin de semana y que los destinados a la adquisición del primer cero kilómetros superara las 10 mil reservas, desde su anuncio el pasado 4 de diciembre.
Además, el aumento en los precios de los alquileres de inmuebles triplicó a la inflación en los últimos años y el acceso al financiamiento resultó casi imposible, pese al plan para inquilinos lanzado por la gestión del ex presidente Néstor Kirchner.
La construcción ha sido uno de los fuertes de la gestión kirchnerista y no se descarta que el Gobierno de Cristina Fernández avance en este sentido, más allá del plan de obras públicas anunciado.
Por estos días la CAC está negociando con los técnicos del Ministerio de Trabajo para establecer una política de capacitación acelerada para las personas que incorporarán mano de obra para ese megaplán, durante el presente semestre.
En ese sentido, Wagner dijo que el hecho de que el Gobierno haya decidido incrementar la obra pública es “atinado” porque lo están haciendo Estados Unidos y Europa, para contrarrestar el aumento del desempleo por la recesión.
De esta manera, el sector de la construcción hizo su primer reclamo fuerte al gobierno después de cinco años de crecimiento indiscutido y asegura que necesita un programa “para que la desaceleración no se convierta en recesión”.
agenciacna
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El pedido fue realizado por el titular de la Cámara Argentina de la Construcción (CAC), Carlos Wagner, quien señaló que en este 2009 el sector inmobiliario tendrá “un año neutro o con leve declinación”.
Según dijo Wagner, ante el planteo de la propuesta y las consultas del sector, el Gobierno sólo respondió que está estudiando el problema del financiamiento para la clase media, por lo que la idea no fue descartada.
Con el megaplán de obras públicas lanzado por el Ejecutivo a principios de diciembre, que contempla la inversión de $111 mil millones hasta 2011, el sector de la construcción prevé incorporar 100 mil trabajadores.
De todas maneras, la CAC insiste con su preocupación por el freno que sufrió la construcción privada, que registró una caída del 5% en materia de empleo durante el año pasado y pide al gobierno que intervenga.
“Al no haber créditos hipotecarios, la demanda de construcción privada es altamente especulativa, y nosotros queremos una inversión genuina”, aseguró Wagner. El reclamo llegó luego de que la financiación con fondos de la Anses para la compra de heladeras se agotara en sólo un fin de semana y que los destinados a la adquisición del primer cero kilómetros superara las 10 mil reservas, desde su anuncio el pasado 4 de diciembre.
Además, el aumento en los precios de los alquileres de inmuebles triplicó a la inflación en los últimos años y el acceso al financiamiento resultó casi imposible, pese al plan para inquilinos lanzado por la gestión del ex presidente Néstor Kirchner.
La construcción ha sido uno de los fuertes de la gestión kirchnerista y no se descarta que el Gobierno de Cristina Fernández avance en este sentido, más allá del plan de obras públicas anunciado.
Por estos días la CAC está negociando con los técnicos del Ministerio de Trabajo para establecer una política de capacitación acelerada para las personas que incorporarán mano de obra para ese megaplán, durante el presente semestre.
En ese sentido, Wagner dijo que el hecho de que el Gobierno haya decidido incrementar la obra pública es “atinado” porque lo están haciendo Estados Unidos y Europa, para contrarrestar el aumento del desempleo por la recesión.
De esta manera, el sector de la construcción hizo su primer reclamo fuerte al gobierno después de cinco años de crecimiento indiscutido y asegura que necesita un programa “para que la desaceleración no se convierta en recesión”.
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Alquileres Mar del Plata
Aunque a media mañana el sol ya pegue fuerte, para la playa todavía falta mucho. Con bolsos y valijas, en varias ciudades de la Costa los turistas recién llegados van directo a las calles del centro y comienzan a recorrer inmobiliarias. La oferta en alquiler es mayor que la demanda, las tarifas cayeron y ya se consiguen precios hasta un 20% más bajos que en la pretemporada."Hasta el año pasado el precio lo poníamos nosotros. Ahora lo fija el cliente", explica Hugo, vendedor de la inmobiliaria Estudio Uno de Mar del Plata. En esta ciudad, un departamento equipado y bien ubicado por el que se pedía hasta $ 150 diarios, se alquila en $ 120.También cambiaron los plazos de alquiler: antes, el mínimo era de una semana, pero este verano los turistas pagan nada más que por tres o cuatro días. Y volvió un clásico que muchos habían olvidado: "el timbreo". Norma, encargada de una torre de Colón y Corrientes, se cansa de atender el portero eléctrico. "Preguntan si hay algo en alquiler. Creen que así evitan pagar comisión", dice su esposo Hugo. "El regateo es el folclore de las vacaciones" --afirma Miguel Angel Donsini, presidente del Colegio de Martilleros marplatense--. "Es mayor la oferta que la demanda, eso lo explica todo". Igual, dice Donsini, los índices de ocupación son altos. Para la segunda quincena de enero, se cree que la caída de precios será inferior, de un 10%. En Villa Gesell pasa lo mismo. Según un relevamiento de Clarín en las 31 inmobiliarias de la ciudada, el precio de departamentos y casas bajó entre el 10% y el 20% entre diciembre y el 1º de enero. Y en algunos casos hasta mantienen los mismos valores de la temporada 2008 (2.000 pesos por un dos ambientes). Los inmobiliarios dicen que la ocupación no supera el 60%, mientras que el verano pasado era un 90%. "Falta demanda y tenemos que adaptarnos a la necesidad de los clientes. Y los propietarios terminan accediendo y prefieren ganar lo mismo que el año pasado antes que tener la casa vacía", señala Enrique Urno, de la inmobiliaria que lleva el mismo nombre y tiene 120 propiedades en Gesell. Su colega Miguel Capurro coincide: "Antes de la temporada le sugerimos a los propietarios aumentar entre un 10% y un 25%. Pero hay muy poca demanda, así que decidimos bajarlos. Esperamos llegar al 80% de ocupación en la segunda quincena". También apuntan al público "cortado" que está decidiendo a último momento con la expectativa de que los precios sigan bajando. "No llegan el 1º o el 15, sino el 7 y se quieren quedar hasta el 10", dice Urno. La última de los turistas: alquilar de a dos familias porque les cuesta menos.
Guy Sorman
PARIS.- La mayor amenaza contra la recuperación económica es tener poca memoria. Si el presidente Obama o Sarkozy actúan como si la ciencia económica no existiera, o como si no hubiéramos aprendido nada desde 1930, la economía mundial se hundirá más.
Existe un riesgo real de que el nuevo presidente de los EE.UU. sea influido por una vociferante turba de ideólogos estatistas y keynesianos resurgentes. Parece como si los espectros del New Deal se hubieran apoderado del debate político en los EE.UU. Hablan como si su exilio de principios de los 80 se hubiera producido por simples razones partidarias. Pero no fue así. El estatismo y el keynesianismo fueron descartados en todo el mundo simplemente porque habían fracasado.
La expansión económica por medio de la privatización, la desregulación y el libre comercio -un proceso que se inició en 1979 en el Reino Unido durante el gobierno de Margaret Thatcher, siguió en los Estados Unidos durante la presidencia de Ronald Reagan, y finalmente se extendió en todo el mundo tras la desaparición de la Unión Soviética- no tuvo origen ideológico. Esta nueva economía global y libre, inspirada por los así llamados partidarios de la oferta y monetaristas, fue una respuesta racional a la crisis de 1974-79, engendrada por estatistas y keynesianos. La política de regulación de precios y de "estímulo" económico de la administración Carter habían conducido a los EE.UU. a una depresión. En realidad, Nixon fue quien la inició, con su famosa declaración: "Ahora todos somos keynesianos". Una teoría que generó lo que se llama estanflación, inflación y recesión al mismo tiempo; la herencia del keynesianismo en acción.
El fracaso simultáneo de las políticas keynesianas en los EE.UU., Europa y Japón no sorprendió a los economistas de libre mercado. La defectuosa premisa keynesiana de revivir la economía por medio de la creación artificial de la demanda de consumo ("estímulo") ya había sido puesta en evidencia y cuestionada por los economistas del libre mercado, desde conservadores como Milton Friedman hasta liberales como Edmund Phelps, antes de que esas políticas se aplicaran. Los economistas de libre mercado ya habían explicado que el crecimiento provenía de la oferta. El empresario, mediante el uso de la innovación, crea nuevos mercados, y luego se origina la demanda. No se puede estimular la demanda con subsidios públicos a productos y servicios que primero deben inventarse: no le corresponde al gobierno crear riqueza; sólo puede redistribuir la riqueza existente usando lo que paga un contribuyente para dárselo a otro. Por medio de la inflación, aumentando los salarios nominales, el gobierno también puede crear la ilusión de ayudar a la gente; sin embargo, este regalo muy pronto será pagado con un aumento de precios.
¿Por qué, entonces, el keynesianismo ha demostrado ser tan popular entre los líderes políticos? Por algo que no tiene nada que ver con la economía: el estímulo simplemente le da buen nombre al gobierno, al menos a corto plazo. No obstante, hay que conceder que la intervención estatal puede justificarse por razones morales, por ejemplo, en nombre de la justicia social, o para restablecer la estructura de la sociedad. Pero no puede considerársela fuente de crecimiento.
La política de la oferta, la reducción de impuestos, la desregulación, la competencia, el libre comercio y la globalización han ofrecido al mundo alta tecnología (extraordinario desarrollo de Internet, teléfonos celulares) y una vida mejor.
Esto no implica negar que nos encontremos en medio de una crisis económica. Pero esta crisis debe enfrentarse con los principios de la economía moderna. ¿La crisis actual es la consecuencia de los excesos del libre mercado, de la ceguera ideológica y de la falta de regulación estatal? ¿Cómo explicamos entonces los 25 años anteriores de prosperidad económica? Casi todos los economistas partidarios del libre mercado coinciden ahora en que los mercados sólo funcionan bien dentro de los límites impuestos por instituciones sólidas y predecibles; cuando no es así, el crecimiento es lento o aparecen las burbujas especulativas. Por otro lado, la economía conductista acepta que los individuos no siempre actúan racionalmente; las pasiones nos llevan a hacer elecciones económicas absurdas. Pero reconocer la necesidad de instituciones y tener en cuenta las impredecibles acciones de los individuos no significa que el control estatal sea indispensable. Los gobiernos tienden a ser aún más impredecibles que los mercados, y tampoco son menos proclives a dejarse llevar por las pasiones. Los gobiernos eligen ir a la guerra, por ejemplo, y los individuos, no.
Paul Krugman ganó un Premio Nobel por sus primeros trabajos sobre el libre comercio, pero ha empezado a argumentar que los EE.UU. deberían reemplazar una economía guiada por la codicia (léase: el mercado) por una economía basada en la moralidad (léase: el gobierno). Pero desde David Hume se ha demostrado una y otra vez que una sociedad moral se basa en la libertad individual. Concederle al gobierno autoridad para imponer moralidad es malo desde lo económico y niega las premisas básicas de todas las sociedades libres.
Los bancos hipotecarios estadounidenses Fannie Mae y Freddie Mac, instituciones que regulaban el mercado inmobiliario estadounidense, que no eran públicos ni privados (el peor caso posible, ya que la responsabilidad no queda en claro), eran impredecibles y poco confiables. La pasión contribuyó a crear una burbuja mundial debido al contagio de la mala información: los precios de la vivienda sólo podían subir, se decía. Así, para reparar el mercado, lo que hoy se necesita no es una mayor regulación, sino un mercado mejor gracias a la transparencia. No se debería permitir ninguna transacción inmobiliaria en la que el comprador no dispusiera de toda la información y de asesoramiento financiero acerca de las consecuencias de su compra.
Una autoridad que evalúe la seguridad financiera de los productos debería imponer criterios informativos estándares similares a los que rigen la información de las etiquetas de los alimentos envasados. En teoría el camino más corto hacia la recuperación sería dejar que el mercado mismo se ajustara, pero en una democracia, donde la opinión pública pesa, mantenerse a un lado no es una solución legítima. Las consecuencias sociales de adoptar una actitud de laissez-faire radical podrían hacer que gran parte de la nación se volviera en contra del capitalismo.
Por lo tanto, el deber del gobierno es salvar al capitalismo, la mejor herramienta económica que tenemos, incluso por medio de medidas no capitalistas: Keynes ya lo sabía en la década de 1930. Nunca pretendió destruir el capitalismo, sino salvarlo de los capitalistas dando participación al gobierno. Pero reaccionar excesivamente ante una crisis puede ser tan peligroso como no hacer nada. La nueva cultura del rescate podría estimular el riesgo moral y socavar el espíritu emprendedor, tal como lo hizo la sindicalización en los 30. Parece menos destructivo rescatar a los individuos en mala situación, los que corren peligro de perder su vivienda o su empleo, que rescatar a industrias enteras.
Al escuchar las promesas de Barack Obama, y teniendo en cuenta la codicia de sus aliados keynesianos, sólo podemos esperar que el presidente electo rechace sus peores consejos. Los errores y desequilibrios no podrán evitarse absolutamente, pero la economía se recuperará si se preservan los verdaderos motores del crecimiento futuro: el espíritu emprendedor, la innovación, la solidez de las instituciones públicas, la libre circulación de la información y el libre comercio. Si la economía de Obama no impide que los innovadores accedan al mercado, las nuevas tecnologías y productos que aún no conocemos y que en este momento están en proceso de creación y que son el Microsoft del mañana, y no las viejas industrias rescatadas, como la de los autos, darán forma a nuestro futuro ( La Nación de Buenos Aires)
Existe un riesgo real de que el nuevo presidente de los EE.UU. sea influido por una vociferante turba de ideólogos estatistas y keynesianos resurgentes. Parece como si los espectros del New Deal se hubieran apoderado del debate político en los EE.UU. Hablan como si su exilio de principios de los 80 se hubiera producido por simples razones partidarias. Pero no fue así. El estatismo y el keynesianismo fueron descartados en todo el mundo simplemente porque habían fracasado.
La expansión económica por medio de la privatización, la desregulación y el libre comercio -un proceso que se inició en 1979 en el Reino Unido durante el gobierno de Margaret Thatcher, siguió en los Estados Unidos durante la presidencia de Ronald Reagan, y finalmente se extendió en todo el mundo tras la desaparición de la Unión Soviética- no tuvo origen ideológico. Esta nueva economía global y libre, inspirada por los así llamados partidarios de la oferta y monetaristas, fue una respuesta racional a la crisis de 1974-79, engendrada por estatistas y keynesianos. La política de regulación de precios y de "estímulo" económico de la administración Carter habían conducido a los EE.UU. a una depresión. En realidad, Nixon fue quien la inició, con su famosa declaración: "Ahora todos somos keynesianos". Una teoría que generó lo que se llama estanflación, inflación y recesión al mismo tiempo; la herencia del keynesianismo en acción.
El fracaso simultáneo de las políticas keynesianas en los EE.UU., Europa y Japón no sorprendió a los economistas de libre mercado. La defectuosa premisa keynesiana de revivir la economía por medio de la creación artificial de la demanda de consumo ("estímulo") ya había sido puesta en evidencia y cuestionada por los economistas del libre mercado, desde conservadores como Milton Friedman hasta liberales como Edmund Phelps, antes de que esas políticas se aplicaran. Los economistas de libre mercado ya habían explicado que el crecimiento provenía de la oferta. El empresario, mediante el uso de la innovación, crea nuevos mercados, y luego se origina la demanda. No se puede estimular la demanda con subsidios públicos a productos y servicios que primero deben inventarse: no le corresponde al gobierno crear riqueza; sólo puede redistribuir la riqueza existente usando lo que paga un contribuyente para dárselo a otro. Por medio de la inflación, aumentando los salarios nominales, el gobierno también puede crear la ilusión de ayudar a la gente; sin embargo, este regalo muy pronto será pagado con un aumento de precios.
¿Por qué, entonces, el keynesianismo ha demostrado ser tan popular entre los líderes políticos? Por algo que no tiene nada que ver con la economía: el estímulo simplemente le da buen nombre al gobierno, al menos a corto plazo. No obstante, hay que conceder que la intervención estatal puede justificarse por razones morales, por ejemplo, en nombre de la justicia social, o para restablecer la estructura de la sociedad. Pero no puede considerársela fuente de crecimiento.
La política de la oferta, la reducción de impuestos, la desregulación, la competencia, el libre comercio y la globalización han ofrecido al mundo alta tecnología (extraordinario desarrollo de Internet, teléfonos celulares) y una vida mejor.
Esto no implica negar que nos encontremos en medio de una crisis económica. Pero esta crisis debe enfrentarse con los principios de la economía moderna. ¿La crisis actual es la consecuencia de los excesos del libre mercado, de la ceguera ideológica y de la falta de regulación estatal? ¿Cómo explicamos entonces los 25 años anteriores de prosperidad económica? Casi todos los economistas partidarios del libre mercado coinciden ahora en que los mercados sólo funcionan bien dentro de los límites impuestos por instituciones sólidas y predecibles; cuando no es así, el crecimiento es lento o aparecen las burbujas especulativas. Por otro lado, la economía conductista acepta que los individuos no siempre actúan racionalmente; las pasiones nos llevan a hacer elecciones económicas absurdas. Pero reconocer la necesidad de instituciones y tener en cuenta las impredecibles acciones de los individuos no significa que el control estatal sea indispensable. Los gobiernos tienden a ser aún más impredecibles que los mercados, y tampoco son menos proclives a dejarse llevar por las pasiones. Los gobiernos eligen ir a la guerra, por ejemplo, y los individuos, no.
Paul Krugman ganó un Premio Nobel por sus primeros trabajos sobre el libre comercio, pero ha empezado a argumentar que los EE.UU. deberían reemplazar una economía guiada por la codicia (léase: el mercado) por una economía basada en la moralidad (léase: el gobierno). Pero desde David Hume se ha demostrado una y otra vez que una sociedad moral se basa en la libertad individual. Concederle al gobierno autoridad para imponer moralidad es malo desde lo económico y niega las premisas básicas de todas las sociedades libres.
Los bancos hipotecarios estadounidenses Fannie Mae y Freddie Mac, instituciones que regulaban el mercado inmobiliario estadounidense, que no eran públicos ni privados (el peor caso posible, ya que la responsabilidad no queda en claro), eran impredecibles y poco confiables. La pasión contribuyó a crear una burbuja mundial debido al contagio de la mala información: los precios de la vivienda sólo podían subir, se decía. Así, para reparar el mercado, lo que hoy se necesita no es una mayor regulación, sino un mercado mejor gracias a la transparencia. No se debería permitir ninguna transacción inmobiliaria en la que el comprador no dispusiera de toda la información y de asesoramiento financiero acerca de las consecuencias de su compra.
Una autoridad que evalúe la seguridad financiera de los productos debería imponer criterios informativos estándares similares a los que rigen la información de las etiquetas de los alimentos envasados. En teoría el camino más corto hacia la recuperación sería dejar que el mercado mismo se ajustara, pero en una democracia, donde la opinión pública pesa, mantenerse a un lado no es una solución legítima. Las consecuencias sociales de adoptar una actitud de laissez-faire radical podrían hacer que gran parte de la nación se volviera en contra del capitalismo.
Por lo tanto, el deber del gobierno es salvar al capitalismo, la mejor herramienta económica que tenemos, incluso por medio de medidas no capitalistas: Keynes ya lo sabía en la década de 1930. Nunca pretendió destruir el capitalismo, sino salvarlo de los capitalistas dando participación al gobierno. Pero reaccionar excesivamente ante una crisis puede ser tan peligroso como no hacer nada. La nueva cultura del rescate podría estimular el riesgo moral y socavar el espíritu emprendedor, tal como lo hizo la sindicalización en los 30. Parece menos destructivo rescatar a los individuos en mala situación, los que corren peligro de perder su vivienda o su empleo, que rescatar a industrias enteras.
Al escuchar las promesas de Barack Obama, y teniendo en cuenta la codicia de sus aliados keynesianos, sólo podemos esperar que el presidente electo rechace sus peores consejos. Los errores y desequilibrios no podrán evitarse absolutamente, pero la economía se recuperará si se preservan los verdaderos motores del crecimiento futuro: el espíritu emprendedor, la innovación, la solidez de las instituciones públicas, la libre circulación de la información y el libre comercio. Si la economía de Obama no impide que los innovadores accedan al mercado, las nuevas tecnologías y productos que aún no conocemos y que en este momento están en proceso de creación y que son el Microsoft del mañana, y no las viejas industrias rescatadas, como la de los autos, darán forma a nuestro futuro ( La Nación de Buenos Aires)
Roberto Cachanovsky
La Presidenta anunció ayer que la recaudación impositiva de diciembre alcanzó los $ 23.641 millones, un 20,5% más que diciembre de 2008, con lo cual, según ella, se desmienten los pronósticos agoreros de quienes pretenden mostrar que todo es negativo. Claro, en el mundo de ficción que viven los Kirchner, o que pretenden vendernos, los datos siempre son acomodados para mostrar lo bien que estamos a pesar del mundo que vino a complicarnos la vida. Un solo dato refleja lo poco normal que anda la economía argentina. El martes pasado, los medios de comunicación daban como gran noticia del día que se había entregado un auto cero kilómetro a un docente de La Plata. Si la entrega de un auto cero kilómetro merece la cobertura de los diarios y el despliegue de la televisión para cubrir la solemne entrega, quiere decir que estamos bastante mal, porque en un país normal nunca la entrega de un cero kilómetro (y encima uno de los más baratos y peor equipados) puede ser noticia. Lo normal es que el docente hubiese accedido a un crédito en un banco, comprado el auto que quería y ningún medio se enterara. Pero en el mundo de fantasía de los Kirchner cambiar una heladera o comprar un cero kilómetro de los más baratos constituye todo un acontecimiento político que muestra la solidez de la política económica. Vayamos ahora a la recaudación tributaria de diciembre.
La planilla de recaudación dice que los ingresos fiscales sumaron $ 23.641 millones en diciembre, un 20,5% más que en diciembre del año pasado. Ya de por sí el 20,5% de aumento interanual es menor al 39% de incremento que había mostrado diciembre de 2007 versus diciembre de 2006. Pero, como dentro de los $ 23.641 millones están metidos unos $ 1000 millones que antes iban a las AFJP y ahora se los apropió el Estado, para hacer comparable los números tenemos que restarle esos $ 1000 millones, con lo cual llegamos a la conclusión de que el aumento no dibujado es del 15%. Si mis cálculos no fallan, quiere decir que el incremento real de la recaudación se ubicó por debajo de la tasa de inflación (20% anual), mostrando una fuerte caída del nivel de actividad económica. El PBI debe estar cayendo, como mínimo, un 5% en el último mes del año. Ya en noviembre la recaudación había crecido a un ritmo de aumento que era la mitad del que venía creciendo reflejando el proceso recesivo en que nos metió Néstor
Luce extravagante que la recaudación esté mostrando mejoras como pretende desinformarnos Cristina Fernández, cuando la construcción está paralizada, las ventas de autos cayeron el 30% y las de los shopping, comercios y supermercados agonizan y la economía en general empieza a sentir los mismos rigores recesivos que en el 2001, con el agravante que ahora hay inflación. El dato relevante al respecto es que el IVA DGI subió solo el 13% diciembre contra diciembre. Con una inflación del 20% anual, tomando el IVA como referencia del valor agregado, el PBI debe estar bajando cerca del 6%. Esto confirma que ya entramos en recesión. La caída del PIB será del 5 o 6 por ciento, pero la caída queda confirmada.
Más patéticos es lo que se recaudó en derechos de exportación. Diciembre contra diciembre bajó el 15%. Una mezcla de menores precios externos y menores volúmenes exportados.
La caída de los precios internacionales de los commodieties, los menores volúmenes de exportación, la desaceleración de la inflación por la menor emisión que hace el BCRA, dado que ahora se fugan capitales, y el menor consumo interno permiten vislumbrar un escenario fiscal complicado para el 2009. No es casualidad que estemos asistiendo a un tarifazo atrás de otro. Los aumentos en la energía eléctrica y peajes lejos han estado de ser modificaciones marginales. Las cuentas de luz en los domicilios se han multiplicado por 3 o por 4 y los peajes tuvieron incrementos al más puro estilo rodrigazo. Y ahora se vienen nuevos incrementos de transporte público de pasajeros. ¿Por qué estos tarifazos? Porque a pesar de los increíbles anuncios de Cristina Fernández sobre la recaudación, no hay caja suficiente para seguir financiando la fiesta de subsidios, sostener el aumento del gasto público, dominar a gobernadores e intendentes y, encima, enfrentar los vencimientos de capital e intereses del año que viene. Para el ciudadano común esto implica menor nivel de vida en el futuro inmediato. Para el matrimonio, que la caja agoniza.
Así como se dibujan los números de inflación, las reservas del Central y el nivel de actividad económica, también se pueden mostrar números diferentes a los reales. Sólo basta con ser creativos a la hora de informar los datos y tener el suficiente desparpajo como para presentarlos como ciertos.
Se entiende que el matrimonio se esfuerce por vendernos el diario de Yrigoyen, pero, al menos, que no ofendan nuestra inteligencia en forma tan grosera. ( La Nación de Buenos Aires)
La planilla de recaudación dice que los ingresos fiscales sumaron $ 23.641 millones en diciembre, un 20,5% más que en diciembre del año pasado. Ya de por sí el 20,5% de aumento interanual es menor al 39% de incremento que había mostrado diciembre de 2007 versus diciembre de 2006. Pero, como dentro de los $ 23.641 millones están metidos unos $ 1000 millones que antes iban a las AFJP y ahora se los apropió el Estado, para hacer comparable los números tenemos que restarle esos $ 1000 millones, con lo cual llegamos a la conclusión de que el aumento no dibujado es del 15%. Si mis cálculos no fallan, quiere decir que el incremento real de la recaudación se ubicó por debajo de la tasa de inflación (20% anual), mostrando una fuerte caída del nivel de actividad económica. El PBI debe estar cayendo, como mínimo, un 5% en el último mes del año. Ya en noviembre la recaudación había crecido a un ritmo de aumento que era la mitad del que venía creciendo reflejando el proceso recesivo en que nos metió Néstor
Luce extravagante que la recaudación esté mostrando mejoras como pretende desinformarnos Cristina Fernández, cuando la construcción está paralizada, las ventas de autos cayeron el 30% y las de los shopping, comercios y supermercados agonizan y la economía en general empieza a sentir los mismos rigores recesivos que en el 2001, con el agravante que ahora hay inflación. El dato relevante al respecto es que el IVA DGI subió solo el 13% diciembre contra diciembre. Con una inflación del 20% anual, tomando el IVA como referencia del valor agregado, el PBI debe estar bajando cerca del 6%. Esto confirma que ya entramos en recesión. La caída del PIB será del 5 o 6 por ciento, pero la caída queda confirmada.
Más patéticos es lo que se recaudó en derechos de exportación. Diciembre contra diciembre bajó el 15%. Una mezcla de menores precios externos y menores volúmenes exportados.
La caída de los precios internacionales de los commodieties, los menores volúmenes de exportación, la desaceleración de la inflación por la menor emisión que hace el BCRA, dado que ahora se fugan capitales, y el menor consumo interno permiten vislumbrar un escenario fiscal complicado para el 2009. No es casualidad que estemos asistiendo a un tarifazo atrás de otro. Los aumentos en la energía eléctrica y peajes lejos han estado de ser modificaciones marginales. Las cuentas de luz en los domicilios se han multiplicado por 3 o por 4 y los peajes tuvieron incrementos al más puro estilo rodrigazo. Y ahora se vienen nuevos incrementos de transporte público de pasajeros. ¿Por qué estos tarifazos? Porque a pesar de los increíbles anuncios de Cristina Fernández sobre la recaudación, no hay caja suficiente para seguir financiando la fiesta de subsidios, sostener el aumento del gasto público, dominar a gobernadores e intendentes y, encima, enfrentar los vencimientos de capital e intereses del año que viene. Para el ciudadano común esto implica menor nivel de vida en el futuro inmediato. Para el matrimonio, que la caja agoniza.
Así como se dibujan los números de inflación, las reservas del Central y el nivel de actividad económica, también se pueden mostrar números diferentes a los reales. Sólo basta con ser creativos a la hora de informar los datos y tener el suficiente desparpajo como para presentarlos como ciertos.
Se entiende que el matrimonio se esfuerce por vendernos el diario de Yrigoyen, pero, al menos, que no ofendan nuestra inteligencia en forma tan grosera. ( La Nación de Buenos Aires)
Nosotros les pagamos a estos vagos
Sólo el 10% de los senadores tuvieron asistencia perfecta en 2008
Siete legisladores nacionales estuvieron en las las 29 sesiones que tuvo la Cámara Alta el año pasado, y en solo una oportunidad, todos los asientos estuvieron ocupados
La madrugada del 17 de julio que tuvo en vilo al país hasta las 5 de la mañana, no sólo será recordada por derrota del gobierno, sino porque no hay memoria que registre una participación completa de los 72 senadores, la totalidad del cuerpo, y el vicepresidente, que culminó la noche con el "voto no positivo".
Los siete senadores de asistencia perfecta fueron los integrantes del bloque oficialista Blanca Osuna (Entre Ríos), Marcelo Guinle (Chubut), Nanci Parrilli (Neuquén) y Jorge Colazo (Tierra del Fuego), así como el justicialista disidente Roberto Basualdo (San Juan), el renovador Juan Pérez Alsina (Salta) y Rosa Díaz, del ARI fueguino.
En un análisis realizado por la página web del Senado nacional, se destaca que los cuatro oficialistas votaron a favor del proyecto oficial de retenciones, y los tres restantes sumaron a la posición negativa.
La kirchnerista entrerriana Blanca Osuna, psicopedagoga, es presidenta de la comisión de Educación y Cultura y fue diputada nacional por dos mandatos a partir del 2003 y acompaña puntualmente todos los proyectos del gobierno nacional.
El chubutense Marcelo Guinle, abogado, es uno de los voceros tradicionales de la bancada del Frente para la Victoria, presidente la estratégica comisión de Acuerdos, está en el Senado desde 2001 y cumple su segundo mandato.
La neuquina Nanci Parrilli es profesora de psicología y hermana del Secretario General de la Presidencia, Oscar Parrilli, y es una oficialista a rajatabla y participa como vocal en cinco comisiones.
El fueguino Jorge Colazo fue elegido senador por el Frente de Unidad Federalista, un partido de afinidades con el PJ, fue gobernador de 2003 a 2005, había sido senador de 2001 a 2003 y nuevamente elegido en 2007. Integra el bloque oficialista y respalda todos las iniciativas.
En cambio, el sanjuanino Roberto Basualdo, elegido en la boleta del Frente Producción y Trabajo, integra el llamado Grupo Federal, donde se alinean los justicialistas disidentes Adolfo Rodríguez Saá e Hilda González de Duhalde, entre otros, fue diputado de 2001 a 2005 y luego senador nacional.
El renovador salteño Juan Pérez Alsina llegó a la Cámara alta en la lista del Frente para la Victoria, luego del acuerdo de su partido con el gobernador Juan Urtubey, pero en numerosas ocasiones votó contra los proyectos oficiales.
La fueguina del ARI María Rosa Díez, ingresó a la cámara alta en diciembre de 2007 con el triunfo que llevó a Fabiana Ríos la gobernación y sostuvo posiciones más afines con el oficialismo que con la oposición.(DyN)
Siete legisladores nacionales estuvieron en las las 29 sesiones que tuvo la Cámara Alta el año pasado, y en solo una oportunidad, todos los asientos estuvieron ocupados
La madrugada del 17 de julio que tuvo en vilo al país hasta las 5 de la mañana, no sólo será recordada por derrota del gobierno, sino porque no hay memoria que registre una participación completa de los 72 senadores, la totalidad del cuerpo, y el vicepresidente, que culminó la noche con el "voto no positivo".
Los siete senadores de asistencia perfecta fueron los integrantes del bloque oficialista Blanca Osuna (Entre Ríos), Marcelo Guinle (Chubut), Nanci Parrilli (Neuquén) y Jorge Colazo (Tierra del Fuego), así como el justicialista disidente Roberto Basualdo (San Juan), el renovador Juan Pérez Alsina (Salta) y Rosa Díaz, del ARI fueguino.
En un análisis realizado por la página web del Senado nacional, se destaca que los cuatro oficialistas votaron a favor del proyecto oficial de retenciones, y los tres restantes sumaron a la posición negativa.
La kirchnerista entrerriana Blanca Osuna, psicopedagoga, es presidenta de la comisión de Educación y Cultura y fue diputada nacional por dos mandatos a partir del 2003 y acompaña puntualmente todos los proyectos del gobierno nacional.
El chubutense Marcelo Guinle, abogado, es uno de los voceros tradicionales de la bancada del Frente para la Victoria, presidente la estratégica comisión de Acuerdos, está en el Senado desde 2001 y cumple su segundo mandato.
La neuquina Nanci Parrilli es profesora de psicología y hermana del Secretario General de la Presidencia, Oscar Parrilli, y es una oficialista a rajatabla y participa como vocal en cinco comisiones.
El fueguino Jorge Colazo fue elegido senador por el Frente de Unidad Federalista, un partido de afinidades con el PJ, fue gobernador de 2003 a 2005, había sido senador de 2001 a 2003 y nuevamente elegido en 2007. Integra el bloque oficialista y respalda todos las iniciativas.
En cambio, el sanjuanino Roberto Basualdo, elegido en la boleta del Frente Producción y Trabajo, integra el llamado Grupo Federal, donde se alinean los justicialistas disidentes Adolfo Rodríguez Saá e Hilda González de Duhalde, entre otros, fue diputado de 2001 a 2005 y luego senador nacional.
El renovador salteño Juan Pérez Alsina llegó a la Cámara alta en la lista del Frente para la Victoria, luego del acuerdo de su partido con el gobernador Juan Urtubey, pero en numerosas ocasiones votó contra los proyectos oficiales.
La fueguina del ARI María Rosa Díez, ingresó a la cámara alta en diciembre de 2007 con el triunfo que llevó a Fabiana Ríos la gobernación y sostuvo posiciones más afines con el oficialismo que con la oposición.(DyN)
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