PARIS.- La mayor amenaza contra la recuperación económica es tener poca memoria. Si el presidente Obama o Sarkozy actúan como si la ciencia económica no existiera, o como si no hubiéramos aprendido nada desde 1930, la economía mundial se hundirá más.
Existe un riesgo real de que el nuevo presidente de los EE.UU. sea influido por una vociferante turba de ideólogos estatistas y keynesianos resurgentes. Parece como si los espectros del New Deal se hubieran apoderado del debate político en los EE.UU. Hablan como si su exilio de principios de los 80 se hubiera producido por simples razones partidarias. Pero no fue así. El estatismo y el keynesianismo fueron descartados en todo el mundo simplemente porque habían fracasado.
La expansión económica por medio de la privatización, la desregulación y el libre comercio -un proceso que se inició en 1979 en el Reino Unido durante el gobierno de Margaret Thatcher, siguió en los Estados Unidos durante la presidencia de Ronald Reagan, y finalmente se extendió en todo el mundo tras la desaparición de la Unión Soviética- no tuvo origen ideológico. Esta nueva economía global y libre, inspirada por los así llamados partidarios de la oferta y monetaristas, fue una respuesta racional a la crisis de 1974-79, engendrada por estatistas y keynesianos. La política de regulación de precios y de "estímulo" económico de la administración Carter habían conducido a los EE.UU. a una depresión. En realidad, Nixon fue quien la inició, con su famosa declaración: "Ahora todos somos keynesianos". Una teoría que generó lo que se llama estanflación, inflación y recesión al mismo tiempo; la herencia del keynesianismo en acción.
El fracaso simultáneo de las políticas keynesianas en los EE.UU., Europa y Japón no sorprendió a los economistas de libre mercado. La defectuosa premisa keynesiana de revivir la economía por medio de la creación artificial de la demanda de consumo ("estímulo") ya había sido puesta en evidencia y cuestionada por los economistas del libre mercado, desde conservadores como Milton Friedman hasta liberales como Edmund Phelps, antes de que esas políticas se aplicaran. Los economistas de libre mercado ya habían explicado que el crecimiento provenía de la oferta. El empresario, mediante el uso de la innovación, crea nuevos mercados, y luego se origina la demanda. No se puede estimular la demanda con subsidios públicos a productos y servicios que primero deben inventarse: no le corresponde al gobierno crear riqueza; sólo puede redistribuir la riqueza existente usando lo que paga un contribuyente para dárselo a otro. Por medio de la inflación, aumentando los salarios nominales, el gobierno también puede crear la ilusión de ayudar a la gente; sin embargo, este regalo muy pronto será pagado con un aumento de precios.
¿Por qué, entonces, el keynesianismo ha demostrado ser tan popular entre los líderes políticos? Por algo que no tiene nada que ver con la economía: el estímulo simplemente le da buen nombre al gobierno, al menos a corto plazo. No obstante, hay que conceder que la intervención estatal puede justificarse por razones morales, por ejemplo, en nombre de la justicia social, o para restablecer la estructura de la sociedad. Pero no puede considerársela fuente de crecimiento.
La política de la oferta, la reducción de impuestos, la desregulación, la competencia, el libre comercio y la globalización han ofrecido al mundo alta tecnología (extraordinario desarrollo de Internet, teléfonos celulares) y una vida mejor.
Esto no implica negar que nos encontremos en medio de una crisis económica. Pero esta crisis debe enfrentarse con los principios de la economía moderna. ¿La crisis actual es la consecuencia de los excesos del libre mercado, de la ceguera ideológica y de la falta de regulación estatal? ¿Cómo explicamos entonces los 25 años anteriores de prosperidad económica? Casi todos los economistas partidarios del libre mercado coinciden ahora en que los mercados sólo funcionan bien dentro de los límites impuestos por instituciones sólidas y predecibles; cuando no es así, el crecimiento es lento o aparecen las burbujas especulativas. Por otro lado, la economía conductista acepta que los individuos no siempre actúan racionalmente; las pasiones nos llevan a hacer elecciones económicas absurdas. Pero reconocer la necesidad de instituciones y tener en cuenta las impredecibles acciones de los individuos no significa que el control estatal sea indispensable. Los gobiernos tienden a ser aún más impredecibles que los mercados, y tampoco son menos proclives a dejarse llevar por las pasiones. Los gobiernos eligen ir a la guerra, por ejemplo, y los individuos, no.
Paul Krugman ganó un Premio Nobel por sus primeros trabajos sobre el libre comercio, pero ha empezado a argumentar que los EE.UU. deberían reemplazar una economía guiada por la codicia (léase: el mercado) por una economía basada en la moralidad (léase: el gobierno). Pero desde David Hume se ha demostrado una y otra vez que una sociedad moral se basa en la libertad individual. Concederle al gobierno autoridad para imponer moralidad es malo desde lo económico y niega las premisas básicas de todas las sociedades libres.
Los bancos hipotecarios estadounidenses Fannie Mae y Freddie Mac, instituciones que regulaban el mercado inmobiliario estadounidense, que no eran públicos ni privados (el peor caso posible, ya que la responsabilidad no queda en claro), eran impredecibles y poco confiables. La pasión contribuyó a crear una burbuja mundial debido al contagio de la mala información: los precios de la vivienda sólo podían subir, se decía. Así, para reparar el mercado, lo que hoy se necesita no es una mayor regulación, sino un mercado mejor gracias a la transparencia. No se debería permitir ninguna transacción inmobiliaria en la que el comprador no dispusiera de toda la información y de asesoramiento financiero acerca de las consecuencias de su compra.
Una autoridad que evalúe la seguridad financiera de los productos debería imponer criterios informativos estándares similares a los que rigen la información de las etiquetas de los alimentos envasados. En teoría el camino más corto hacia la recuperación sería dejar que el mercado mismo se ajustara, pero en una democracia, donde la opinión pública pesa, mantenerse a un lado no es una solución legítima. Las consecuencias sociales de adoptar una actitud de laissez-faire radical podrían hacer que gran parte de la nación se volviera en contra del capitalismo.
Por lo tanto, el deber del gobierno es salvar al capitalismo, la mejor herramienta económica que tenemos, incluso por medio de medidas no capitalistas: Keynes ya lo sabía en la década de 1930. Nunca pretendió destruir el capitalismo, sino salvarlo de los capitalistas dando participación al gobierno. Pero reaccionar excesivamente ante una crisis puede ser tan peligroso como no hacer nada. La nueva cultura del rescate podría estimular el riesgo moral y socavar el espíritu emprendedor, tal como lo hizo la sindicalización en los 30. Parece menos destructivo rescatar a los individuos en mala situación, los que corren peligro de perder su vivienda o su empleo, que rescatar a industrias enteras.
Al escuchar las promesas de Barack Obama, y teniendo en cuenta la codicia de sus aliados keynesianos, sólo podemos esperar que el presidente electo rechace sus peores consejos. Los errores y desequilibrios no podrán evitarse absolutamente, pero la economía se recuperará si se preservan los verdaderos motores del crecimiento futuro: el espíritu emprendedor, la innovación, la solidez de las instituciones públicas, la libre circulación de la información y el libre comercio. Si la economía de Obama no impide que los innovadores accedan al mercado, las nuevas tecnologías y productos que aún no conocemos y que en este momento están en proceso de creación y que son el Microsoft del mañana, y no las viejas industrias rescatadas, como la de los autos, darán forma a nuestro futuro ( La Nación de Buenos Aires)
jueves, 8 de enero de 2009
Roberto Cachanovsky
La Presidenta anunció ayer que la recaudación impositiva de diciembre alcanzó los $ 23.641 millones, un 20,5% más que diciembre de 2008, con lo cual, según ella, se desmienten los pronósticos agoreros de quienes pretenden mostrar que todo es negativo. Claro, en el mundo de ficción que viven los Kirchner, o que pretenden vendernos, los datos siempre son acomodados para mostrar lo bien que estamos a pesar del mundo que vino a complicarnos la vida. Un solo dato refleja lo poco normal que anda la economía argentina. El martes pasado, los medios de comunicación daban como gran noticia del día que se había entregado un auto cero kilómetro a un docente de La Plata. Si la entrega de un auto cero kilómetro merece la cobertura de los diarios y el despliegue de la televisión para cubrir la solemne entrega, quiere decir que estamos bastante mal, porque en un país normal nunca la entrega de un cero kilómetro (y encima uno de los más baratos y peor equipados) puede ser noticia. Lo normal es que el docente hubiese accedido a un crédito en un banco, comprado el auto que quería y ningún medio se enterara. Pero en el mundo de fantasía de los Kirchner cambiar una heladera o comprar un cero kilómetro de los más baratos constituye todo un acontecimiento político que muestra la solidez de la política económica. Vayamos ahora a la recaudación tributaria de diciembre.
La planilla de recaudación dice que los ingresos fiscales sumaron $ 23.641 millones en diciembre, un 20,5% más que en diciembre del año pasado. Ya de por sí el 20,5% de aumento interanual es menor al 39% de incremento que había mostrado diciembre de 2007 versus diciembre de 2006. Pero, como dentro de los $ 23.641 millones están metidos unos $ 1000 millones que antes iban a las AFJP y ahora se los apropió el Estado, para hacer comparable los números tenemos que restarle esos $ 1000 millones, con lo cual llegamos a la conclusión de que el aumento no dibujado es del 15%. Si mis cálculos no fallan, quiere decir que el incremento real de la recaudación se ubicó por debajo de la tasa de inflación (20% anual), mostrando una fuerte caída del nivel de actividad económica. El PBI debe estar cayendo, como mínimo, un 5% en el último mes del año. Ya en noviembre la recaudación había crecido a un ritmo de aumento que era la mitad del que venía creciendo reflejando el proceso recesivo en que nos metió Néstor
Luce extravagante que la recaudación esté mostrando mejoras como pretende desinformarnos Cristina Fernández, cuando la construcción está paralizada, las ventas de autos cayeron el 30% y las de los shopping, comercios y supermercados agonizan y la economía en general empieza a sentir los mismos rigores recesivos que en el 2001, con el agravante que ahora hay inflación. El dato relevante al respecto es que el IVA DGI subió solo el 13% diciembre contra diciembre. Con una inflación del 20% anual, tomando el IVA como referencia del valor agregado, el PBI debe estar bajando cerca del 6%. Esto confirma que ya entramos en recesión. La caída del PIB será del 5 o 6 por ciento, pero la caída queda confirmada.
Más patéticos es lo que se recaudó en derechos de exportación. Diciembre contra diciembre bajó el 15%. Una mezcla de menores precios externos y menores volúmenes exportados.
La caída de los precios internacionales de los commodieties, los menores volúmenes de exportación, la desaceleración de la inflación por la menor emisión que hace el BCRA, dado que ahora se fugan capitales, y el menor consumo interno permiten vislumbrar un escenario fiscal complicado para el 2009. No es casualidad que estemos asistiendo a un tarifazo atrás de otro. Los aumentos en la energía eléctrica y peajes lejos han estado de ser modificaciones marginales. Las cuentas de luz en los domicilios se han multiplicado por 3 o por 4 y los peajes tuvieron incrementos al más puro estilo rodrigazo. Y ahora se vienen nuevos incrementos de transporte público de pasajeros. ¿Por qué estos tarifazos? Porque a pesar de los increíbles anuncios de Cristina Fernández sobre la recaudación, no hay caja suficiente para seguir financiando la fiesta de subsidios, sostener el aumento del gasto público, dominar a gobernadores e intendentes y, encima, enfrentar los vencimientos de capital e intereses del año que viene. Para el ciudadano común esto implica menor nivel de vida en el futuro inmediato. Para el matrimonio, que la caja agoniza.
Así como se dibujan los números de inflación, las reservas del Central y el nivel de actividad económica, también se pueden mostrar números diferentes a los reales. Sólo basta con ser creativos a la hora de informar los datos y tener el suficiente desparpajo como para presentarlos como ciertos.
Se entiende que el matrimonio se esfuerce por vendernos el diario de Yrigoyen, pero, al menos, que no ofendan nuestra inteligencia en forma tan grosera. ( La Nación de Buenos Aires)
La planilla de recaudación dice que los ingresos fiscales sumaron $ 23.641 millones en diciembre, un 20,5% más que en diciembre del año pasado. Ya de por sí el 20,5% de aumento interanual es menor al 39% de incremento que había mostrado diciembre de 2007 versus diciembre de 2006. Pero, como dentro de los $ 23.641 millones están metidos unos $ 1000 millones que antes iban a las AFJP y ahora se los apropió el Estado, para hacer comparable los números tenemos que restarle esos $ 1000 millones, con lo cual llegamos a la conclusión de que el aumento no dibujado es del 15%. Si mis cálculos no fallan, quiere decir que el incremento real de la recaudación se ubicó por debajo de la tasa de inflación (20% anual), mostrando una fuerte caída del nivel de actividad económica. El PBI debe estar cayendo, como mínimo, un 5% en el último mes del año. Ya en noviembre la recaudación había crecido a un ritmo de aumento que era la mitad del que venía creciendo reflejando el proceso recesivo en que nos metió Néstor
Luce extravagante que la recaudación esté mostrando mejoras como pretende desinformarnos Cristina Fernández, cuando la construcción está paralizada, las ventas de autos cayeron el 30% y las de los shopping, comercios y supermercados agonizan y la economía en general empieza a sentir los mismos rigores recesivos que en el 2001, con el agravante que ahora hay inflación. El dato relevante al respecto es que el IVA DGI subió solo el 13% diciembre contra diciembre. Con una inflación del 20% anual, tomando el IVA como referencia del valor agregado, el PBI debe estar bajando cerca del 6%. Esto confirma que ya entramos en recesión. La caída del PIB será del 5 o 6 por ciento, pero la caída queda confirmada.
Más patéticos es lo que se recaudó en derechos de exportación. Diciembre contra diciembre bajó el 15%. Una mezcla de menores precios externos y menores volúmenes exportados.
La caída de los precios internacionales de los commodieties, los menores volúmenes de exportación, la desaceleración de la inflación por la menor emisión que hace el BCRA, dado que ahora se fugan capitales, y el menor consumo interno permiten vislumbrar un escenario fiscal complicado para el 2009. No es casualidad que estemos asistiendo a un tarifazo atrás de otro. Los aumentos en la energía eléctrica y peajes lejos han estado de ser modificaciones marginales. Las cuentas de luz en los domicilios se han multiplicado por 3 o por 4 y los peajes tuvieron incrementos al más puro estilo rodrigazo. Y ahora se vienen nuevos incrementos de transporte público de pasajeros. ¿Por qué estos tarifazos? Porque a pesar de los increíbles anuncios de Cristina Fernández sobre la recaudación, no hay caja suficiente para seguir financiando la fiesta de subsidios, sostener el aumento del gasto público, dominar a gobernadores e intendentes y, encima, enfrentar los vencimientos de capital e intereses del año que viene. Para el ciudadano común esto implica menor nivel de vida en el futuro inmediato. Para el matrimonio, que la caja agoniza.
Así como se dibujan los números de inflación, las reservas del Central y el nivel de actividad económica, también se pueden mostrar números diferentes a los reales. Sólo basta con ser creativos a la hora de informar los datos y tener el suficiente desparpajo como para presentarlos como ciertos.
Se entiende que el matrimonio se esfuerce por vendernos el diario de Yrigoyen, pero, al menos, que no ofendan nuestra inteligencia en forma tan grosera. ( La Nación de Buenos Aires)
Nosotros les pagamos a estos vagos
Sólo el 10% de los senadores tuvieron asistencia perfecta en 2008
Siete legisladores nacionales estuvieron en las las 29 sesiones que tuvo la Cámara Alta el año pasado, y en solo una oportunidad, todos los asientos estuvieron ocupados
La madrugada del 17 de julio que tuvo en vilo al país hasta las 5 de la mañana, no sólo será recordada por derrota del gobierno, sino porque no hay memoria que registre una participación completa de los 72 senadores, la totalidad del cuerpo, y el vicepresidente, que culminó la noche con el "voto no positivo".
Los siete senadores de asistencia perfecta fueron los integrantes del bloque oficialista Blanca Osuna (Entre Ríos), Marcelo Guinle (Chubut), Nanci Parrilli (Neuquén) y Jorge Colazo (Tierra del Fuego), así como el justicialista disidente Roberto Basualdo (San Juan), el renovador Juan Pérez Alsina (Salta) y Rosa Díaz, del ARI fueguino.
En un análisis realizado por la página web del Senado nacional, se destaca que los cuatro oficialistas votaron a favor del proyecto oficial de retenciones, y los tres restantes sumaron a la posición negativa.
La kirchnerista entrerriana Blanca Osuna, psicopedagoga, es presidenta de la comisión de Educación y Cultura y fue diputada nacional por dos mandatos a partir del 2003 y acompaña puntualmente todos los proyectos del gobierno nacional.
El chubutense Marcelo Guinle, abogado, es uno de los voceros tradicionales de la bancada del Frente para la Victoria, presidente la estratégica comisión de Acuerdos, está en el Senado desde 2001 y cumple su segundo mandato.
La neuquina Nanci Parrilli es profesora de psicología y hermana del Secretario General de la Presidencia, Oscar Parrilli, y es una oficialista a rajatabla y participa como vocal en cinco comisiones.
El fueguino Jorge Colazo fue elegido senador por el Frente de Unidad Federalista, un partido de afinidades con el PJ, fue gobernador de 2003 a 2005, había sido senador de 2001 a 2003 y nuevamente elegido en 2007. Integra el bloque oficialista y respalda todos las iniciativas.
En cambio, el sanjuanino Roberto Basualdo, elegido en la boleta del Frente Producción y Trabajo, integra el llamado Grupo Federal, donde se alinean los justicialistas disidentes Adolfo Rodríguez Saá e Hilda González de Duhalde, entre otros, fue diputado de 2001 a 2005 y luego senador nacional.
El renovador salteño Juan Pérez Alsina llegó a la Cámara alta en la lista del Frente para la Victoria, luego del acuerdo de su partido con el gobernador Juan Urtubey, pero en numerosas ocasiones votó contra los proyectos oficiales.
La fueguina del ARI María Rosa Díez, ingresó a la cámara alta en diciembre de 2007 con el triunfo que llevó a Fabiana Ríos la gobernación y sostuvo posiciones más afines con el oficialismo que con la oposición.(DyN)
Siete legisladores nacionales estuvieron en las las 29 sesiones que tuvo la Cámara Alta el año pasado, y en solo una oportunidad, todos los asientos estuvieron ocupados
La madrugada del 17 de julio que tuvo en vilo al país hasta las 5 de la mañana, no sólo será recordada por derrota del gobierno, sino porque no hay memoria que registre una participación completa de los 72 senadores, la totalidad del cuerpo, y el vicepresidente, que culminó la noche con el "voto no positivo".
Los siete senadores de asistencia perfecta fueron los integrantes del bloque oficialista Blanca Osuna (Entre Ríos), Marcelo Guinle (Chubut), Nanci Parrilli (Neuquén) y Jorge Colazo (Tierra del Fuego), así como el justicialista disidente Roberto Basualdo (San Juan), el renovador Juan Pérez Alsina (Salta) y Rosa Díaz, del ARI fueguino.
En un análisis realizado por la página web del Senado nacional, se destaca que los cuatro oficialistas votaron a favor del proyecto oficial de retenciones, y los tres restantes sumaron a la posición negativa.
La kirchnerista entrerriana Blanca Osuna, psicopedagoga, es presidenta de la comisión de Educación y Cultura y fue diputada nacional por dos mandatos a partir del 2003 y acompaña puntualmente todos los proyectos del gobierno nacional.
El chubutense Marcelo Guinle, abogado, es uno de los voceros tradicionales de la bancada del Frente para la Victoria, presidente la estratégica comisión de Acuerdos, está en el Senado desde 2001 y cumple su segundo mandato.
La neuquina Nanci Parrilli es profesora de psicología y hermana del Secretario General de la Presidencia, Oscar Parrilli, y es una oficialista a rajatabla y participa como vocal en cinco comisiones.
El fueguino Jorge Colazo fue elegido senador por el Frente de Unidad Federalista, un partido de afinidades con el PJ, fue gobernador de 2003 a 2005, había sido senador de 2001 a 2003 y nuevamente elegido en 2007. Integra el bloque oficialista y respalda todos las iniciativas.
En cambio, el sanjuanino Roberto Basualdo, elegido en la boleta del Frente Producción y Trabajo, integra el llamado Grupo Federal, donde se alinean los justicialistas disidentes Adolfo Rodríguez Saá e Hilda González de Duhalde, entre otros, fue diputado de 2001 a 2005 y luego senador nacional.
El renovador salteño Juan Pérez Alsina llegó a la Cámara alta en la lista del Frente para la Victoria, luego del acuerdo de su partido con el gobernador Juan Urtubey, pero en numerosas ocasiones votó contra los proyectos oficiales.
La fueguina del ARI María Rosa Díez, ingresó a la cámara alta en diciembre de 2007 con el triunfo que llevó a Fabiana Ríos la gobernación y sostuvo posiciones más afines con el oficialismo que con la oposición.(DyN)
Dolar 7/01/09
El dólar quedó fijo en $ 3,47
Los valores del dólar se movieron dentro de los márgenes que establecen las intervenciones del Banco Central comprando divisas para sus reservas y fijando en lo que parecería un límite inferior de 3,45 pesos y un máximo de 3,46 en el mercado mayorista.
Los valores del dólar se movieron dentro de los márgenes que establecen las intervenciones del Banco Central comprando divisas para sus reservas y fijando en lo que parecería un límite inferior de 3,45 pesos y un máximo de 3,46 en el mercado mayorista.
lunes, 5 de enero de 2009
Mercado Inmobiliario 2009
El mercado inmobiliario enfrenta un nuevo escenario2008 terminó siendo definitivamente un año bisagra para la actividad inmobiliaria donde se quebró la tendencia de la evolución creciente y siempre positiva de los indicadores que miden su actividad. En 2009 prevalecerá la selectividad, con una evolución muy diferenciada por segmentos de mercado.
Más allá de la trillada frase que asimila Crisis a oportunidad, derivada del ideograma chino con el cual se identifica por igual a ambas vicisitudes, lo cierto es que una crisis es una situación que impera por un lapso de tiempo dentro del cual se produce un cambio o una ruptura con respecto a lo que venía sucediendo anteriormente. Las reglas y modos de actuar que habían logrado alguna regularidad y dotaban de cierta sensación de estabilidad a las relaciones sociales, económicas o incluso interpersonales, ven amenazada su validez dentro del nuevo contexto y al poco tiempo muchas de esas prácticas anteriores quedan perimidas frente al nuevo escenario. 2008 fue el año en el que estalló en el mundo la crisis. Las esquirlas de la explosión a modo de consecuencias económicas, sociales y políticas repercutirán -y no sólo- en el 2009. Como y cual será su magnitud no puede aún precisarse, pero lo que sí está claro es que el mundo crecerá menos - o nada - y será mucho más austero y desconfiado. Frente a este nuevo escenario mundial, en la Argentina también se deberá hacer frente a un nuevo período de desaceleración económica, dentro del cual en mayor o menor grado todas las actividades se verán afectadas y deberán replantear sus estrategias de negocios e inversión a la luz de una nueva realidad que se avecina. El 2008 fue el año en que una buena parte de las verdades irrefutables como la teoría del desacople quedaron en el camino. La actual crisis está evidenciando que el mundo aún se resfría frente al estornudo de USA. La economía argentina lamentablemente también lo padecerá, todavía no está claro a cuanto ascenderá la fiebre, aunque la terapéutica parece pasar, aún con los avances de la ciencia, por los paños fríos que atienden al síntoma y no al fortalecimiento de la salud a lograr para el largo plazo. En este contexto, pensar que el mercado inmobiliario resultará indemne es también apuntar a resolver circunstancialmente la enfermedad ocultándola o bien solo administrando un placebo. La economía definitivamente cambió, se desacelera y es probable que entre en recesión, por lo que habrá menos dinero y por ende habrá menor nivel de actividad inmobiliaria. Pero también resulta ilusorio pensar que la oferta a menos que esté en el quirófano o en terapia intensiva convalide que su salvación pase por rematar a costa de precio su capital colocado en inmuebles. En el medio, el ajuste se sentirá en el sector de la comercialización, con menor oferta, de menor calidad y una demanda más difícil y especuladora. Por suerte y por desgracia, convicción y necesidad están instaladas en el mercado inmobiliario Argentino. La convicción de seguridad a largo plazo para el inversor minorista y la necesidad ante la falta de soluciones adecuadas de vivienda y logística son dos realidades que conviven afianzadas dentro del perfil del mercado local de propiedades. A la primera, a la convicción, a partir de octubre le apareció un duro competidor, el dólar billete. La necesidad, mientras tanto, seguirá latente esperando créditos reales, seguridad y seriedad en las reglas de juego que permitan proyectar -no sin riesgo- pero sí de manera transparente en el largo plazo y mientras esto no se dé el mercado inmobiliario argentino no podrá despegar definitivamente.
Pasadas las fiestas y las vacaciones estivales se verá concretamente el impacto real que tendrán las medidas recientemente implementadas por el poder Ejecutivo para mitigar la desaceleración primero negada y ahora temida. Sobre dos de ellas se cifran las mayores esperanzas de operadores y desarrolladores inmobiliarios, para cuando menos sostener el nivel de actividad del año 2008: el blanqueo de capitales y en menor medida la eliminación de la escala gradual de tributación de impuesto a las ganancias. El crédito hipotecario a tasa subsidiada y medidas de fomento a la inversión privada de vivienda quedaron por ahora al margen en los paquetes anticrisis. Dentro de este escenario, tentar al stock aparece más viable que a los flujos. Así, seducir a capitales díscolos de la legalidad o esquivos de las opciones financieras aparece como la salida ante el retroceso de la generación de nuevos excedentes producto del estancamiento de la economía. Así, parte del blanqueo de capitales recientemente convertido en ley se traducirá en inversiones inmobiliarias y lo más probable es que los productos Premium y las localizaciones consolidadas sean los mayores beneficiarios del perdón fiscal que permitirá eludir lo que hasta hace muy poco era ilegal. La abolida “tablita de Machinea”, dotará de una mayor disponibilidad de efectivo a los bolsillos más pudientes. Quienes no lo vuelquen a consumo, lo harán a ahorro y dentro de estos últimos algunos lo viabilizarán hacia cuotas acotadas de productos inmobiliarios y fraccionamientos de tierras en el conurbano. Estas dos medidas descompresoras de liquidez derivarán algo de dinero hacia al negocio inmobiliario, sobre todo la primera, suplantando en alguna medida al derrame producido por la otrora rentabilidad del sector agropecuario, aunque también parte de los fondos a blanquear puedan derivar de ella. Ambas en conjunto son vistas como una forma de paliar la merma de inversores minoristas, fuente de recursos con la que se acostumbró a contar el mercado inmobiliario argentino luego de crisis del 2001/2002. Así, en la etapa final del año recientemente terminado el mercado inmobiliario entró en una nueva fase, donde abundan las especulaciones y se carece de un nuevo umbral de certidumbre, el cual se irá reconstruyendo a partir del reordenamiento de las variables que influyen en su nivel de actividad y de la lectura responsable y fundamentada que se haga de las mismas. ( Reporte Inmobiliario )
Más allá de la trillada frase que asimila Crisis a oportunidad, derivada del ideograma chino con el cual se identifica por igual a ambas vicisitudes, lo cierto es que una crisis es una situación que impera por un lapso de tiempo dentro del cual se produce un cambio o una ruptura con respecto a lo que venía sucediendo anteriormente. Las reglas y modos de actuar que habían logrado alguna regularidad y dotaban de cierta sensación de estabilidad a las relaciones sociales, económicas o incluso interpersonales, ven amenazada su validez dentro del nuevo contexto y al poco tiempo muchas de esas prácticas anteriores quedan perimidas frente al nuevo escenario. 2008 fue el año en el que estalló en el mundo la crisis. Las esquirlas de la explosión a modo de consecuencias económicas, sociales y políticas repercutirán -y no sólo- en el 2009. Como y cual será su magnitud no puede aún precisarse, pero lo que sí está claro es que el mundo crecerá menos - o nada - y será mucho más austero y desconfiado. Frente a este nuevo escenario mundial, en la Argentina también se deberá hacer frente a un nuevo período de desaceleración económica, dentro del cual en mayor o menor grado todas las actividades se verán afectadas y deberán replantear sus estrategias de negocios e inversión a la luz de una nueva realidad que se avecina. El 2008 fue el año en que una buena parte de las verdades irrefutables como la teoría del desacople quedaron en el camino. La actual crisis está evidenciando que el mundo aún se resfría frente al estornudo de USA. La economía argentina lamentablemente también lo padecerá, todavía no está claro a cuanto ascenderá la fiebre, aunque la terapéutica parece pasar, aún con los avances de la ciencia, por los paños fríos que atienden al síntoma y no al fortalecimiento de la salud a lograr para el largo plazo. En este contexto, pensar que el mercado inmobiliario resultará indemne es también apuntar a resolver circunstancialmente la enfermedad ocultándola o bien solo administrando un placebo. La economía definitivamente cambió, se desacelera y es probable que entre en recesión, por lo que habrá menos dinero y por ende habrá menor nivel de actividad inmobiliaria. Pero también resulta ilusorio pensar que la oferta a menos que esté en el quirófano o en terapia intensiva convalide que su salvación pase por rematar a costa de precio su capital colocado en inmuebles. En el medio, el ajuste se sentirá en el sector de la comercialización, con menor oferta, de menor calidad y una demanda más difícil y especuladora. Por suerte y por desgracia, convicción y necesidad están instaladas en el mercado inmobiliario Argentino. La convicción de seguridad a largo plazo para el inversor minorista y la necesidad ante la falta de soluciones adecuadas de vivienda y logística son dos realidades que conviven afianzadas dentro del perfil del mercado local de propiedades. A la primera, a la convicción, a partir de octubre le apareció un duro competidor, el dólar billete. La necesidad, mientras tanto, seguirá latente esperando créditos reales, seguridad y seriedad en las reglas de juego que permitan proyectar -no sin riesgo- pero sí de manera transparente en el largo plazo y mientras esto no se dé el mercado inmobiliario argentino no podrá despegar definitivamente.
Pasadas las fiestas y las vacaciones estivales se verá concretamente el impacto real que tendrán las medidas recientemente implementadas por el poder Ejecutivo para mitigar la desaceleración primero negada y ahora temida. Sobre dos de ellas se cifran las mayores esperanzas de operadores y desarrolladores inmobiliarios, para cuando menos sostener el nivel de actividad del año 2008: el blanqueo de capitales y en menor medida la eliminación de la escala gradual de tributación de impuesto a las ganancias. El crédito hipotecario a tasa subsidiada y medidas de fomento a la inversión privada de vivienda quedaron por ahora al margen en los paquetes anticrisis. Dentro de este escenario, tentar al stock aparece más viable que a los flujos. Así, seducir a capitales díscolos de la legalidad o esquivos de las opciones financieras aparece como la salida ante el retroceso de la generación de nuevos excedentes producto del estancamiento de la economía. Así, parte del blanqueo de capitales recientemente convertido en ley se traducirá en inversiones inmobiliarias y lo más probable es que los productos Premium y las localizaciones consolidadas sean los mayores beneficiarios del perdón fiscal que permitirá eludir lo que hasta hace muy poco era ilegal. La abolida “tablita de Machinea”, dotará de una mayor disponibilidad de efectivo a los bolsillos más pudientes. Quienes no lo vuelquen a consumo, lo harán a ahorro y dentro de estos últimos algunos lo viabilizarán hacia cuotas acotadas de productos inmobiliarios y fraccionamientos de tierras en el conurbano. Estas dos medidas descompresoras de liquidez derivarán algo de dinero hacia al negocio inmobiliario, sobre todo la primera, suplantando en alguna medida al derrame producido por la otrora rentabilidad del sector agropecuario, aunque también parte de los fondos a blanquear puedan derivar de ella. Ambas en conjunto son vistas como una forma de paliar la merma de inversores minoristas, fuente de recursos con la que se acostumbró a contar el mercado inmobiliario argentino luego de crisis del 2001/2002. Así, en la etapa final del año recientemente terminado el mercado inmobiliario entró en una nueva fase, donde abundan las especulaciones y se carece de un nuevo umbral de certidumbre, el cual se irá reconstruyendo a partir del reordenamiento de las variables que influyen en su nivel de actividad y de la lectura responsable y fundamentada que se haga de las mismas. ( Reporte Inmobiliario )
Mediación obligatoria en la provincia de Buenos Aires
Es ley la Mediación Obligatoria en la provincia de Buenos Aires
31-12-2008
La Legislatura bonaerense sancionó el proyecto de ley que establece la Mediación Obligatoria como mecanismo para instaurar un medio alternativo de resolución de conflictos civiles y comerciales, antes que sean elevados a los estrados judiciales.
La Cámara de Diputados sancionó el proyecto de ley que establece laMediación Obligatoria como mecanismo para instaurar un medio alternativo deresolución de conflictos, en este caso para materias de competencia Civil yComercial, antes que sean llevados por las partes hasta los estradosjudiciales. La iniciativa fue presentada por el vicepresidente del bloque desenadores de la UCR, Diego Rodrigo.El proyecto que contó con la aprobación de la Cámara de Diputadosprovincial "refleja una clara voluntad política que, conjuntamente con laley 13.433 de mediación en el ámbito penal, institucionalizan nuevosmecanismos alternativos para la resolución de conflictos en diversasmaterias", manifestó Rodrigo, quien argumentó que "se busca solucionar losproblemas de sobrecarga de tareas, debido al volumen de demandas iniciadasque soporta en la actualidad el Poder Judicial". A lo largo de la iniciativa se establece que quedan exceptuados del carácterprevio y obligatorio de la mediación: "las causas penales sometidas amediación voluntaria de acuerdo a la ley 13.433; acciones de separaciónpersonal y divorcio, nulidad de matrimonio, filiación, patria potestad,alimentos, guardas y adopciones; procesos de declaración de incapacidad y derehabilitación; causas en las que el Estado Nacional, Provincial yMunicipal; Amparo, Habeas Corpus; Concursos preventivos y quiebras; causasque tramitan ante Tribunales Laborales y causas que tramiten ante losJuzgados de Paz Letrados, entre otras"( El Parlamentario )
31-12-2008
La Legislatura bonaerense sancionó el proyecto de ley que establece la Mediación Obligatoria como mecanismo para instaurar un medio alternativo de resolución de conflictos civiles y comerciales, antes que sean elevados a los estrados judiciales.
La Cámara de Diputados sancionó el proyecto de ley que establece laMediación Obligatoria como mecanismo para instaurar un medio alternativo deresolución de conflictos, en este caso para materias de competencia Civil yComercial, antes que sean llevados por las partes hasta los estradosjudiciales. La iniciativa fue presentada por el vicepresidente del bloque desenadores de la UCR, Diego Rodrigo.El proyecto que contó con la aprobación de la Cámara de Diputadosprovincial "refleja una clara voluntad política que, conjuntamente con laley 13.433 de mediación en el ámbito penal, institucionalizan nuevosmecanismos alternativos para la resolución de conflictos en diversasmaterias", manifestó Rodrigo, quien argumentó que "se busca solucionar losproblemas de sobrecarga de tareas, debido al volumen de demandas iniciadasque soporta en la actualidad el Poder Judicial". A lo largo de la iniciativa se establece que quedan exceptuados del carácterprevio y obligatorio de la mediación: "las causas penales sometidas amediación voluntaria de acuerdo a la ley 13.433; acciones de separaciónpersonal y divorcio, nulidad de matrimonio, filiación, patria potestad,alimentos, guardas y adopciones; procesos de declaración de incapacidad y derehabilitación; causas en las que el Estado Nacional, Provincial yMunicipal; Amparo, Habeas Corpus; Concursos preventivos y quiebras; causasque tramitan ante Tribunales Laborales y causas que tramiten ante losJuzgados de Paz Letrados, entre otras"( El Parlamentario )
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